MAQUINAS
SIN SOFTWARE
Las máquinas
virtuales de sistema, también llamadas máquinas virtuales de hardware, permiten
a la máquina física subyacente multiplicarse entre varias máquinas virtuales,
cada una ejecutando su propio sistema operativo. A la capa de software que
permite la virtualización se la llama monitor de máquina virtual o hypervisor.
Un monitor de máquina virtual puede ejecutarse o bien directamente sobre el
hardware o bien sobre un sistema operativo ("host operating system").
Aplicaciones de
las máquinas virtuales de sistema
Varios sistemas
operativos distintos pueden coexistir sobre la misma computadora, en sólido
aislamiento el uno del otro, por ejemplo para probar un sistema operativo nuevo
sin necesidad de instalarlo directamente.
La máquina virtual
puede proporcionar una arquitectura de instrucciones (ISA) que sea algo
distinta de la verdadera máquina. Es decir, podemos simular hardware.
Varias máquinas
virtuales (cada una con su propio sistema operativo llamado sistema operativo
"invitado" o "guest"), pueden ser utilizadas para
consolidar servidores. Esto permite que servicios que normalmente se tengan que
ejecutar en computadoras distintas para evitar interferencias, se puedan
ejecutar en la misma máquina de manera completamente aislada y compartiendo los
recursos de una única computadora. La consolidación de servidores a menudo
contribuye a reducir el coste total de las instalaciones necesarias para
mantener los servicios, dado que permiten ahorrar en hardware.
La virtualización
es una excelente opción hoy día, ya que las máquinas actuales (Laptops,
desktops, servidores) en la mayoría de los casos están siendo
"sub-utilizados" (gran capacidad de disco duro, memoria RAM, etc.),
llegando a un uso de entre 30% a 60% de su capacidad. Al virtualizar, la necesidad
de nuevas máquinas en una ya existente permite un ahorro considerable de los
costos asociados (energía, mantenimiento, espacio, etc).
Una máquina virtual
de proceso, a veces llamada "máquina virtual de aplicación", se
ejecuta como un proceso normal dentro de un sistema operativo y soporta un solo
proceso. La máquina se inicia automáticamente cuando se lanza el proceso que se
desea ejecutar y se detiene para cuando éste finaliza. Su objetivo es el de
proporcionar un entorno de ejecución independiente de la plataforma de hardware
y del sistema operativo, que oculte los detalles de la plataforma subyacente y
permita que un programa se ejecute siempre de la misma forma sobre cualquier
plataforma.
MAQUINAS SIN
SISTEMA OPERATIVO.
El sistema
operativo es el único componente del ordenador en el que los fabricantes y los
clientes no cuentan con verdaderas alternativas, lo que lo convierte en un
monopolio antinatural: en procesadores, Intel compite con AMD. En memorias,
existe una amplia variedad de fabricantes. En discos duros, Seagate compite con
Western Digital o Hitachi… En el sistema operativo, en cambio, el cliente medio
que entra en una tienda a adquirir un ordenador, no tiene prácticamente otra
alternativa más que pagar por Microsoft Windows, dando lugar a un monopolio que
impide una competencia real de la que el mercado debería beneficiarse.
La opción
recomendada, por tanto, es la venta separada de ordenador y sistema operativos,
acompañada de los correspondientes discos de instalación con los diferentes
drivers necesarios, lo que provocaría que los fabricantes compitiesen en
ofrecer un número amplio de opciones, en lugar de simplemente etiquetarse como
“compatibles con Windows”. El argumento de que este sistema favorece la
piratería se ve contrarrestado por la existencia de sistemas de activación por
software que impiden la instalación de un sistema operativo en múltiples
máquinas, un sistema que Microsoft ya utiliza y que ha funcionado perfectamente
en casos como los de Adobe o Symantec.
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